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martes, 17 de enero de 2017

Adiós




Ojo lo que me cuesta decir esa palabra. Siempre suelo sustituirla por "hasta luego", quizás porque indica que "luego" en algún momento vendrá. Y si alguien me dice "adiós" siempre respondo "mejor hasta luego". Siempre es mejor hasta luego que adiós y no porque  necesariamente ese adios represente que esa persona muere, ni porque ese "hasta luego" represente un luego real. No. Porque hay "adioses" de gente que no murió y "hasta luegos" que llegan a ser eternos. 

No me he hecho muchos propósitos para este año, salvo el decir "adiós" a todo lo que me sobra y decirlo en voz alta, sin imaginarlo, así, sin más "adiós". 

Adiós porque no me haces falta, 
adiós porque eres tóxic@, 
adiós porque no quiero ser tu segundo plato, 
adiós porque no quiero ser tu pasatiempo, 
adiós porque no quiero que me hables 
ni que me mires 
ni que me mandes un whatsapp sólo por cumplir. 
Adiós no porque sí, si no porque me merezco a gente que realmente digan "hasta luego" y ese luego no sea eterno, tan eterno que lleguen a pasar 12 meses sin saber de tí. 
Adiós porque me haces sentir mal, 
adiós porque no me gustan las promesas en vano, 
adiós porque no quiero gente como tú en mi vida, porque sí, porque yo (y tú y todos) llevo el timón de mi vida y haces que  mi barco se vaya a la deriva. 
Adiós, porque no te valgo, ni te sirvo, como tampoco tú a mí. 

Sí, creo que el propósito para este año será aprender a decir adiós, esa palabra con cinco letras que me provoca estragos. Pero aprenderé a decirla porque curará mi alma y sacaré esos lastres que tanto, tanto, tanto pesan en la vida. Porque no, no es necesario llevar en la agenda de tu móvil gente que no te haga reír, gente que no comparta vivencias y gente que sobre todo no te aporte, gente a la que sobras y te sobra más por lo poco que te aportan que por lo que sufres por ellos. Sí, este año, sin lugar a dudas, aprenderé a decir adiós. 

De momento mi agenda perdió un pequeñito eslabón al que estuve diciendo "hasta luego" durante 5 años, pero hoy decidí que fuera un adios definitivo. 

Porque no, no quiero ser la prioridad de tu vida, pero tampoco quiero ser un vacio, ese vacio que se viste de cansacio con harapos grises y raídos. Yo quiero ser algo más que eso, y tú dejaste de ser quien eras o quien yo quise que fueras, inventando mundos perfectos, dando cobertura a cada excusa tuya, dando cobijo a cada palabra tuya. No vale la pena. 

Debemos decir adiós a aquellos que simplemente no se merecen estar en nuestras vidas, y seguir adelante, porque de eso se trata la vida, y de momento que sepamos, sólo tenemos ésta. Y qué bien sienta mover el barco de sitio, soltar el ancla y seguir navegando dejando atrás a aquellas personas que nos hicieron sentir mal, que nos hicieron llorar, que nos utilizaron, que nos engañaron y que convirtieron nuestra vida en un rezo continuado para que las cosas se solucionen y haya un mañana para poder decir hasta luego. 

Pero no. No te engañes. Hay personas que merecen tú adiós y tú (¡¡¡ qué narices !!!) te mereces ser respetado, escuchado, amado como el que más.
D. Lorefield

martes, 10 de enero de 2017

Dos mil diecisiete




Feliz dos mil diecisiete, suena largo, suena eterno, y yo espero que de igual forma nos parezca así de largo, pues el 2016 que dejamos atrás, a mí me pareció demasiado corto, demasiado rápido, demasiado fugaz. 

Otra Semana Santa soñada y que pasó igual que llegó. De repente, las olas se marchaban con el verano y no eran ellas quienes corrían si no nosotros en nuestro coche para llegar a nuestra ciudad sin playa... Y sumábamos un año más al año de casados y al aniversario de novios, un año más en nuestra casa nueva, otras navidades que se fueron y nuestro portátil sobrevivió a la caída de un vaso de cocacola dejando las teclas "pegajosas" tras días sin poder encenderse. De repente un día me levanté y soplábamos las dos velas de mi hijo. 

¿Qué pasó con el 2016?, llegó, se fugó y nos dejó con recuerdos bellísimos que efectivamente no volverán, pero quedaron fotos enmarcadas, recuerdos en la memoria. Nos dejó alguna que otra cana de más, nada que no se pueda solucionar con un buen tinte. Porque no, no nos tocó la lotería, pero gracias a Dios tenemos salud, y hoy más que nunca es lo que más agradezco. 2016 se marchó, con pocas penas, y muchas glorias, se marchó dejando dibujados meses que no volverán, porque el tiempo nunca vuelve. 

2017 me trae nuevos sueños, nuevas metas, nuevas inspiraciones, agarrada de la mano y de la compañía de las dos personas que más quiero en mi vida: mis dos chicos, mi marido y mi hijo. 

Bienvenidos a 2017, como siempre, sentáos, ponéos cómodos, disfrutar de una buena taza de té o café, quizás zumo, o agua, en cualquier caso, bienvenidos a vuestra casa y gracias por estar aquí, en esta habitación que es tan mía como vuestra.


martes, 20 de diciembre de 2016

Feliz Navidad



El otro día escuché en no sé qué canal que la Navidad se estaba convirtiendo en algo materialista, capitalista y comercial. No, no he sido navideña de toda la vida, pero ahora más que nunca vivo la Navidad de un modo diferente: como una madre. Y es realmente maravilloso, porque a través de los ojitos de mi hijo se ve tan perfecta, tan increíble...

Recuerdo que hace cuatro navidades estábamos a punto de embarcarnos en nuestra cuarta IA. No era un acontecimiento puesto que no era la primera, pero sin saberlo, (aunque muy soñado) iban a ser nuestras últimas navidades siendo dos. En enero de 2014 el predictor se pintaba de rosa tal y como decía una canción de Sergio Dalma, y hoy, mi niño es quien nos transformó en "vividores de navidades realmente increíbles".

Así que sí, soñar es gratis, como siempre digo, al menos hasta nueva orden, y la Navidad es un gran momento para crear un sueño y hacerlo realidad en futuros años nuevos.


Feliz Navidad y próspero 2017. Nos vemos en enero !!!!

martes, 13 de diciembre de 2016

No culpes al karma




No culpes al Karma de lo que te pasa por ser gilipollas. Yo no lo diría tan duramente, pero sí que es verdad que hay muchísimas personas que culpan a otras por dejar de hacer cosas, por haberlas hecho o no haberlas hecho jamás... 

No, yo no me incluyo en este grupo de personas, y no porque me considere ni mejor ni peor, pero sí que es verdad que no tengo problema alguno en asumir mis actos y por supuesto en muchísimas ocasiones me he equivocado y seguiré equivocándome, entonces, ¿para qué culpar a nadie de lo que yo misma decido o hago? 

Cada uno llevamos el timón de nuestra propia vida y desde luego tenemos derecho de hacer lo que nos de la gana, ahora eso sí, de igual modo, pienso que deberíamos de ser "valientes" y asumir cuando nos equivocamos, pues para eso somos humanos, aunque también cierto es que de todo hay en las viñas del Señor y siempre habrá quien asuma su culpa pero señalando con el dedo al que tiene más cerca.

martes, 6 de diciembre de 2016

Frío, Frío, Frío



Estoy congelada. Está claro que el tiempo ha cambiado y lo ha hecho de una manera drástica. Como decía mi abuela, hace mucho que en nuestro país no existe el otoño ni la primavera y que pasamos del calor al frío directamente, sin previo aviso, salvo que el hombre o la mujer del tiempo te dice que el frío viene de tal o cual sitio, por lo demás, no hay una "época de adaptación" y de repente pasas a tener un frío de tres pares de narices. 

Hemos llevado 10 días un tanto complicados, pues mi hijo cogió bronquiolitis y finalmente caí mala yo (como siempre, finalmente nos pasamos y pegamos todo), así que es por eso que sin previo aviso, tuve que ausentarme de la habitación, pero finalmente, estamos bien, porque no hay mal que cien años dure, a Dios gracias ;)

Pero sí, es un tiempo que igualmente me gusta. Mi barrio ya huele a castañas asadas y las tiendas se visten de colores navideños..., así como las calles. A mi hijo le encantan las luces, y durante este pequeño puente, vamos a colocar el árbol de Navidad... sí, porque ya huele a Navidad ¡¡¡ que alegría !!!