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lunes, 15 de abril de 2013

Los piques en carretera


El otro día iba con mi coche, que no viene a ser más que un coche de lo más normal, de esos que no tiene muchos caballos, de esos sencillos, con un color no llamativo. El coche que me pude permitir el día que lo compré.
 
Iba por la autovía como tantos días, con mi música puesta. Soy la típica que cuando me monto en él me transformo completamente, y no es que yo sea una despendolada que al montarme en el coche me vuelvo consciente, sólo que pongo mil ojos a absolutamente todo, no por miedo, sí por respeto. Pues bien, detrás de mí tenía al típico coche que iba picadísimo con otro que a su vez también le iba detrás. Empezó a hacer maniobras rápidas y veloces, obligando a todos los que estábamos en la vía a movernos. Se colocó delante de mí sin tan si quiera poner intermitentes y sin dejar hueco de seguridad con el coche que había más adelante. De nuevo repitió la maniobra para pasarse al otro carril, y de nuevo repitió la maniobra para colocarse de nuevo al que yo estaba. Empezó a ir más despacio para cerrar al otro con el que se había picado y así hasta que cuando se colocó en el otro carril de nuevo, yo pasé de largo. Este tipo de hazañas se ven cada día. No somos conscientes que realmente en nuestras manos tenemos una máquina de matar (frase típica y tópica, lo sé) y que lo peor de todo, no sólo puedes cargarte tú propia vida si no la del resto que va contigo en la misma vía y sólo por azar de la vida.  Nos preocupamos de que no nos quiten puntos y de que no nos pongan multas, de que el radar no nos haga la foto justamente cuando nos pasamos de km pero no nos paramos a pensar que es nuestra vida y la del resto de la que debemos preocuparnos. Que no deberían existir leyes ni obligaciones para no perder el carnet, que deberíamos de ser más conscientes de lo que somos. Estamos hartos de ver en las noticias el mismo kamikace que viene bebido o que se ha picado con otro, o que no respeta límites de velocidad, y que carga consigo vidas ajenas. Un poquito más de atención no vendría mal. Hay que respetar un poco más la vida que está a tu lado que por muy ajena que sea, que todos queremos vivirla y que es injusto que "por azar" todos nos podamos encontrar con este tipo de gente en nuestra misma vía. Ya está bien de ser permisivos con ese tipo de gente, y ya está bien de "perdonar" errores injustos que se cobran la vida del resto. Un poquito más de atención y menos tonterías dentro de las carreteras y más mano dura con quien no demuestra un ápice de respeto ni por su vida ni por la del resto, se llame como se llame y sea quien sea.

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