Páginas

martes, 3 de mayo de 2016

Arañitas tejiendo nuestro destino




Yo soy de las que piensa que somos pequeñitas arañitas, y que vamos tejiendo nuestro destino según vamos caminando, con cada paso, con cada persona con la que tropezamos. Aprendemos, desaprendemos, nos caemos y nos levantamos. Y poco a poco, vamos tejiendo nuestro destino, sí, porque yo soy de las que piensan que el destino no está escrito, y que somos nosotros quien escribimos cada palabra, de ese pequeño libro que lleva nuestro nombre, y que aunque muchas veces no depende de nosotros muchísimas cosas en la vida, otras tantas sí las podemos escoger, elegir, apartar o alejar.

Yo escogí creer en mis personas, escogí no llorar por aquella gente que en alguna ocasión me hizo daño, o se alejó sin dar explicaciones, escogí querer a aquellos que en alguna ocasión me quisieron (y me consta). Escogí acordarme de las personas que me hicieron reír, que me apoyaron en momentos delicados, elegí quedarme con los pequeños enfados de aquellos que estuvieron a mi lado a pesar de todo. Escogí alejarme de los falsos amigos que me preguntaron "cómo estás?" sólo por interés propio, y escogí también alejarme de aquellos que ahora sí y dentro de un rato quizás no. Sí, decidí quedarme con las personas que lejos o cerca me quisieron o me quieren aún ahora, y como leí en un estado de un amigo en el whatsapp:  la vida es muy corta para beber malos vinos (aunque yo no bebo alcohol jajajaja). Yo creo en aquellos que me hicieron creer, yo creo en aquellos que me hicieron soñar, que secaron mis lágrimas con o sin un kleenex. Y con todo eso, yo me quedo, señores. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario