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martes, 8 de noviembre de 2016

Pase lo que pase, yo estoy a tu lado


Me hago mayor. Es inevitable, pero aparte de todo, yo soy ese tipo de personas que sí, que me encanta cumplir años, porque eso es precisamente de lo que se trata en la vida. Pero me hago mayor.

Recuerdo aquellos años en los que me preocupaba de cosas que hoy me hacen gracia. Recuerdo también el temperamento brutal que tenía (lo sigo teniendo pero aminoró, las cosas claras), el hecho de hacer de una miguita de arena un auténtico castillo. Recuerdo amar con total locura, tener un amigo para toda la vida y morir si ese amigo me defraudaba. Sufría, sufría mucho, pero mucho por todo y reía con el mismo ímpetu que sufría. Juventud divino tesoro, dicen no?.

Hablar con amigas durante horas colgada al teléfono, ir al burguer o al mc donalds para hacer trabajos del instituto, pasarnos horas en el centro de Madrid, aunque hiciera frío, ir al parque para tomar refrescos y tener charlas eternas con tus mejores amigos, dar vueltas por el centro comercial y ver cosas que no podíamos comprar, pero soñar que algún día compraríamos, hablar de chicos y ponerte colorada si veías al chico que te gustaba y él distraído te miraba. Cosas relevantes, pero cosas tan sumamente importantes... Juventud divino tesoro.
D. Lorefield




NO SÉ SI SERÁN LOS AÑOS...
pero he bajado el volumen delo que escucho y he subido el de lo que siento...
me estremece un atardecer, un sorbo de un buen café, un buen vino, una grata compañía, una bella melodía, el calor de una mirada, el poder de un beso...
No sé si serán los años, pero empiezo a ver la vida tan bella, como realmente es.

martes, 1 de noviembre de 2016

¿Quién eres?




¿Quién eres?. Hace tiempo que no te conozco. Dicen que te has metido en un mundo cochambroso donde el aparentar es más importante que el ser, donde no existe el nosotros, donde sólo existes tú y tus instintos básicos. 

¿Quién eres?. No, no puedo entenderte, aunque prometo que intenté hacerlo mientras pude, y mientras pude traté de llegar a ti. Cuanto más caminé, más te alejabas, así que no fue sorpresa cuando un día de repente dejé de saber quién eres.  

Pero ¿quién eres?, ¿dónde está esa parte que yo conocí de tí?.  Caminas cada día con tu abrigo de mentira, con tu halo de ser alguien que te hubiera gustado ser y le cuentas al mundo aquello que realmente te gustaría haber sido, supongo que porque ser lo que eres a tí mismo te parece poco. Pero no es así, te lo digo yo, porque muy diferente a lo que crees tú, nadie vale por lo que tiene, si no por lo que es en su interior. 

Pero ahora ¿quién eres?, en quién te has convertido?. De repente es más importante cuantas personas sigan tu rostro perfecto, porque es más importante aquello que muestras que aquello que escondes, y sí, escondes demasiado. Eres de mentira, no hay verdad en tus ojos, no hay esperanza sólo quizás dolor y venganza, pero ¿por qué?. No te voy a decir que me acueste cada día en mi cama y me pregunte dónde estás, o con quién o cómo, pero sí hay veces, días, momentos, que sí, que me pregunto ¿quién eres? , pero por desgracia no obtengo respuesta. Te convertiste en algo vanal, en algo pasajero, alguien que sufre y que hace sufrir, por eso no sé quién eres, porque antes tú no eras así, te lo aseguro.
D.Lorefield

martes, 25 de octubre de 2016

La Vuelta A La Tortilla

Aquí os dejo un corto de Paco León que a mí personalmente me encantó y me emocionó a partes iguales.


 

El cáncer. 
Dura palabra. 
Terrible enfermedad. 

Quién de nosotros no ha perdido a un ser querido por este desastre llamado Cáncer. 

Perdí a mi mejor amiga hace 3 años, y sí, la echo muchísimo de menos. Me gustaría contarle tantísimas cosas que pasaron desde entonces, pero sobre todo pienso aquello que la vida le arrebató con tan sólo 33 años. Sí, le arrebató todo. Ella que lo tenía todo y por tener, tenía esa capacidad de lucha, siempre con una sonrisa. Una vez lo dije ya en este blog: ella me enseñó muchísimas cosas que son grandes y permanecerán siempre en mi corazón. Para toda la vida.  
D.Lorefield

martes, 18 de octubre de 2016




Yo siempre he pensado que la vida es de aquellos que sueñan, de aquellos que la viven no al filo como si estuvieran en una navaja, no, pero sí arriesgando, comprobando, soñando, y exclamando.
Protestando, gritando en bajito, quizás también en voz alta en determinadas situaciones.

La vida es de aquellos que se ríen a carcajadas por pequeñas y grandes cosas, por nada y por todo, de aquellos que lloran, que luchan, que se entregan, que sufren e incluso que pierden pero vuelven a empezar, porque empezar no es tan malo, es de humanos, y errar es de sabios, o al menos eso dicen.

Vivir la vida con cordura, pero con locura y al mismo tiempo con los pies pisando el suelo y también tocando una nube con la yema de un dedo. En resumidas cuentas, vivir la vida exclamando, soñando y siendo fieles a quienes somos con respeto a la equivocación pero sin miedo a equivocarnos.
D. Lorefield

martes, 11 de octubre de 2016

También en verano


Todo el mundo sabe la importancia de los abuelos hoy en día. No solamente son unos estupendos canguros, sino que además son una parte muy importante en la crianza de nuestros hijos. Aportan sabiduría, amor y malcrianza, así como una gran retahíla de batallitas de su juventud, que entretienen y aburren por igual.

Hoy en día además, con esta crisis que no están sufriendo los políticos (míralos que majos, un año sin trabajar y cobrando como mínimo el triple que tú y que yo, y seguramente que tú y que yo juntos) los abuelos son el sustento económico de muchísimas familias. Los abuelos lo son todo.

Los medios de comunicación no paran de repetirnos lo importantes que son los abuelos, como si no lo supiéramos. Pero claro, también nos recuerdan que en verano hace calor y tengamos cuidado, bebiendo mucha agua y que en invierno hace frío y que nos abriguemos. Si no fuera por los medios, que velan por nosotros entre anuncio y anuncio, esto sería la anarquía y moriríamos por millones de sed y resfriados.

Pero hay una cosa que nadie recuerda pero que está muy presente en nuestras vidas: la importancia de los abuelos en verano, reservando los mejores sitios en la playa y la piscina.

Nadie se acuerda de esos abuelos que se levantan a primera hora de la mañana para tener la mejor porción de arena en la playa y la mejor sombra bajo el mejor árbol en la piscina, mientras los inútiles de sus vástagos y nietos duermen hasta media mañana como jabalíes hartos de comida.

Estos abuelos, criados y forjados en una guerra civil y su nefasta postguerra no son tema de risa. Su estrategia por coger más sitio de lo que le corresponde a su descendencia y su violencia en defender dicho sitio es equiparable a los SEALS británicos, bestias pardas ahí donde las haya.

Seguramente os haya pasado que,  tratando de dejar tu toalla cerca de ellos, hayas sentido en la nuca esa sensación de peligro, la misma que tendrías si pasaras cerca de la guarida de un león. Pero no solo es la sensación de peligro, lo peor es esa mirada desaprobadora que te clavan. Una mirada que te hace sentir sucio y avergonzado por haber tratado de poner tu toalla cerca de su círculo protector.  Te hace sentir tan mal, que en el fondo de tu ser sabes que no tienes derecho, no solo de no estar cerca de la sombra que han acaparado, sino de estar en esa piscina o playa. Hace que te plantees incluso si te mereces esas vacaciones que llevabas todo un año esperando.
Lo único que te alivia es que, cuando a las doce del mediodía aparecen los hijos y nietos de ese abuelo, este les echa la misma mirada desaprobadora que te echó a ti. Una mirada que se pregunta en qué falló para criar a semejantes desustanciados y blandos de carne.

Por eso, suplico e imploro que nunca olvidemos a los abuelos en verano. Su labor de guardianes de sus descendientes nunca acaba. Y durará hasta que ya no estén con nosotros.


Dios los bendiga.
DR