El otro día me hicieron una pregunta complicada: "Crees que el amor dura 2,3,4 años?". Para dar una respuesta a esto hay que matizar, porque tanto si dices un seco "sí" o un rotundo "no", te puedes quedar corta. Yo soy de las que piensa que el amor tipo pasión, tipo locura, tipo mariposas en el estómago, de eso que cuando vas a ver a tú chico o chica te pones hasta nervios@ y te tiemblan las piernas y le miras y te quedas embelesada, sí, ese período del amor sí dura efímeramente, decir un determinado tiempo, ya es demasiado, no sé si son 2, 3, 4 años... yo qué sé, pero sí puedo decir que ese período de tiempo del amor no es eterno ni largo y de eso quizás podamos hablar más aquellos que llevamos más de una década con nuestras parejas.
También tengo que decir que aunque el tiempo de mariposas es muy bonito, yo me quedo con ese amor que llega después, cuando pasan los años, y siguen pasando los años, y vale, no sientes mariposas cuando le ves, ni tampoco te tiemblan las piernas ni te pones nerviosa perdida, pero sí sientes que nadie más en esta vida podría entenderte del modo que lo hace él, que con sólo una mirada no necesitas palabras, que comprende cada enfado y si no lo comprende, sabes que ahí lo vas a tener por mucho que llueva porque finalmente siempre escampa, simplemente porque esa persona que está a tú lado es tú persona.
Yo me quedo con la complicidad que no te dan unas mariposas, si no los años que llevas a su lado. Yo me quedo mejor con una taza de café cada domingo a las 5 de la tarde, mientras afuera llueve y sientes que en tú sofá y más concretamente a tú lado lo tienes todo. Yo me quedo con esa rutina diaria de verle entrar por la puerta de casa y saber que esa persona que entra es parte de mi persona. Claro, habrá quien prefiera la pasión de los principios, pero yo soy de las que piensa que todo, pero absolutamente todo, tiene sus pros y sus contras. El coste de vivir con mariposas eternamente, es ver que tú cama está vacía y fría en muchas épocas del año y en cambio llevar muchos años con una persona te concede un oído al que poder hablar, un hombro en el que poder apoyarte, una persona con la que siempre, siempre puedes contar, y para mí eso, justamente eso, no tiene precio, pero todo depende de lo que cada uno quiera vivir en su vida. Está claro que a fin de cuentas, cada uno vive lo que quiere y como quiere vivirlo, y que cada uno tiene una opinión al respecto, y ésta es sólo mi opinión ;)
Aquí os dejo esta canción de Melendi correspondiente a su nuevo disco. ¡¡¡¡ Cómo me gusta a mí Melendi !!!!





